La serie girará en torno a las diferentes investigaciones que tienen que realizar el equipo de Hardy para atrapar a los asesinos dirigidos por Carroll. En medio de los casos se mezclarán asuntos personales y problemas del pasado entre el agente y el propio asesino en serie. Algo que parece que le dará algo más de color a la serie para no limitarse únicamente al formato de “asesino de la semana”.
viernes, 11 de octubre de 2013
The Following
La serie girará en torno a las diferentes investigaciones que tienen que realizar el equipo de Hardy para atrapar a los asesinos dirigidos por Carroll. En medio de los casos se mezclarán asuntos personales y problemas del pasado entre el agente y el propio asesino en serie. Algo que parece que le dará algo más de color a la serie para no limitarse únicamente al formato de “asesino de la semana”.
jueves, 10 de octubre de 2013
El caso de las pinturas rupestres...
Sólo un millonario puede procurarse en París una mesa tranquila en
un restaurante; el profesor Sisley comprobó esta antigua verdad
mientras él y su amigo, el magnate del hierro Gaspard Binnet, pedían
sendos coñacs para rematar una espléndida cena. Notó de pronto lo
tranquilo que era el ambiente porque Binnet quería tratar en la
sobremesa un tema confidencial, y no le fue necesario hacerlo en un
susurro.
—Profesor Sisley, sé que usted, además de policía, es arqueólogo,
¿verdad?
—No me he dedicado tanto como hubiera querido a esa maravillosa
disciplina, pero sí, soy arqueólogo.
—Necesito consultarle sobre una oferta que me han hecho. Usted
sabe que la Dordoña alberga una gran cantidad de famosas cuevas
del paleolítico superior con pinturas rupestres; esas pinturas siempre
me han apasionado. Bien, un antiguo ingeniero de minas que trabajó
para mí me dice que ha descubierto una nueva cueva con pinturas en
una finca de la región, y que la ha adquirido. Me dice que no puede,
por seguridad, revelar la posición exacta de la cueva, pero me envía
unas fotografías que ha tomado allí. Para mí sería un sueño asociar mi
nombre a un descubrimiento semejante; no me importaría comprar la
finca y luego donarla para que sea adecuadamente preservada. Me
temo que mi ex-empleado está metido en esto sólo por el dinero, y
que no es la persona adecuada para cuidar de este tesoro.
—¿Me mostraría las fotos? —preguntó Sisley, con una voz
extrañamente calma. También él era un apasionado de Lascaux y las
demás cuevas del Valle de Veziéres.
Las fotografías no eran de buena calidad, pero dejaban ver las
usuales escenas de caza realizadas en ocres y marrones. En una de
ellas un reno aparecía herido por una flecha, en otras se veía a los
arqueros disparando sus dardos, en otra más la llegada de los
cazadores con una presa a cuestas a una cueva donde esperaban
mujeres y un niño con un gato en-brazos.
—Es extraordinario, ¿verdad? Está pidiendo cinco millones por la
finca, pero seguramente se puede obtenerla por menos. La verdad es
que no le resultará fácil venderla, pues nadie la podrá utilizar para
una explotación turística privada ni nada por el estilo...
—Nadie la podrá explotar para eso, ni para el adelanto de la ciencia,
ni para nada. No gaste usted un centavo en esto: se trata de una
estafa —sentenció el profesor Sisley.
¿Cómo lo sabe el profesor?
un restaurante; el profesor Sisley comprobó esta antigua verdad
mientras él y su amigo, el magnate del hierro Gaspard Binnet, pedían
sendos coñacs para rematar una espléndida cena. Notó de pronto lo
tranquilo que era el ambiente porque Binnet quería tratar en la
sobremesa un tema confidencial, y no le fue necesario hacerlo en un
susurro.
—Profesor Sisley, sé que usted, además de policía, es arqueólogo,
¿verdad?
—No me he dedicado tanto como hubiera querido a esa maravillosa
disciplina, pero sí, soy arqueólogo.
—Necesito consultarle sobre una oferta que me han hecho. Usted
sabe que la Dordoña alberga una gran cantidad de famosas cuevas
del paleolítico superior con pinturas rupestres; esas pinturas siempre
me han apasionado. Bien, un antiguo ingeniero de minas que trabajó
para mí me dice que ha descubierto una nueva cueva con pinturas en
una finca de la región, y que la ha adquirido. Me dice que no puede,
por seguridad, revelar la posición exacta de la cueva, pero me envía
unas fotografías que ha tomado allí. Para mí sería un sueño asociar mi
nombre a un descubrimiento semejante; no me importaría comprar la
finca y luego donarla para que sea adecuadamente preservada. Me
temo que mi ex-empleado está metido en esto sólo por el dinero, y
que no es la persona adecuada para cuidar de este tesoro.
—¿Me mostraría las fotos? —preguntó Sisley, con una voz
extrañamente calma. También él era un apasionado de Lascaux y las
demás cuevas del Valle de Veziéres.
Las fotografías no eran de buena calidad, pero dejaban ver las
usuales escenas de caza realizadas en ocres y marrones. En una de
ellas un reno aparecía herido por una flecha, en otras se veía a los
arqueros disparando sus dardos, en otra más la llegada de los
cazadores con una presa a cuestas a una cueva donde esperaban
mujeres y un niño con un gato en-brazos.
—Es extraordinario, ¿verdad? Está pidiendo cinco millones por la
finca, pero seguramente se puede obtenerla por menos. La verdad es
que no le resultará fácil venderla, pues nadie la podrá utilizar para
una explotación turística privada ni nada por el estilo...
—Nadie la podrá explotar para eso, ni para el adelanto de la ciencia,
ni para nada. No gaste usted un centavo en esto: se trata de una
estafa —sentenció el profesor Sisley.
¿Cómo lo sabe el profesor?
domingo, 6 de octubre de 2013
El caso del hombre atado
Tras un agradable almuerzo, el profesor Sisley y su amigo, el notarioAlfred Ericson, se encaminaron al despacho de éste en un edificio de
la Avenida Madison; no tan agradable fue la sorpresa de ambos al
atravesar la sala de espera del despacho y entrar en él. Allí estaba la
caja fuerte abierta, papeles desparramados por todo el piso, y sobre
los papeles, como si fuera un lechón presentado en una bandeja,
firmemente atado y con una cinta adhesiva en la boca, el joven
secretario de Ericson, Albert Barney.
El notario se precipitó a auxiliar a su ayudante, que en tan
desairada posición estaba, mientras Sisley encendía un cigarro y
pegaba una ojeada a la caja fuerte. Ahí adentro se veían apilados
varios sobres que probablemente contuvieran documentos, un
pequeño estuche cerrado de cartón azul y no mucho más.
Mientras tanto, Barney parecía repuesto, y en condiciones de contar
su odisea:
—Estaba trabajando, con la caja fuerte abierta, cuando aparecieron
los maleantes. No sé cómo habrán entrado, tal vez con una ganzúa.
Eran tres, y estaban armados. Me ataron así como usted me encontró,
y se precipitaron sobre la caja fuerte, tomaron el dinero y, no
contentos con eso, empezaron a revolver el despacho, abriendo
carpetas, volcando su contenido y revolviendo por todos lados.
—¿Había cosas de valor en la caja? —preguntó Sisley a su amigo.
—Había unos 20.000 dólares en efectivo, creo, algo más que de
costumbre. De todos modos, el dinero estaba asegurado. Lo que más
me preocupa es el desorden, y el susto que le han pegado a este
pobre joven.
—¿Qué hay en el estuche de cartón?
—Una medalla que le dieron a mi padre en la guerra. ¿Se la han
llevado? Eso me apenaría mucho, la verdad.
Sisley se dirigió a la caja fuerte, se puso unos guantes, abrió el
estuche y confirmó que la medalla estaba allí. Luego, se dirigió al
secretario:
—¿A qué hora fue el asalto?
—Serían las 13, más o menos, y habrán estado aquí unos diez
minutos. Cuando se fueron, traté de soltarme, pero no pude moverme
un milímetro; como usted vio me habían atado bastante bien.
—Efectivamente, lo ataron muy bien, pero todo lo demás lo hicieron
muy mal. Me temo, Alfred, que este joven fue cómplice de los
ladrones.
¿Por qué sospecha Sisley del secretario?
El rastro del paseante
El profesor Sisley había emprendido una excursión solitaria para
observar pájaros cuando se tropezó con una partida policial formada
por un oficial y dos ayudantes, cada uno de los cuales llevaba un
sabueso.
—¡Pero si es el profesor Sisley!—exclamó el oficial—. ¿Se acuerda
de mí? Fui alumno suyo en la Escuela de Investigaciones.
—Por supuesto, Feldman. ¿Busca algo que se le perdió?
—Así es. Una patrulla se tiroteó con un grupo de ladrones en la
carretera esta madrugada y uno de ellos, herido en una pierna, ha
escapado por aquí. Mire, le estamos siguiendo el rastro —dijo el oficial
Feldman, y le mostró unas huellas en el sendero de tierra:
—Se ve claramente que se ha fabricado un bastón y camina
ayudado por él, ¿verdad? ¡Sin duda, lo atraparemos!
—Feldman, me temo que no, al menos no por este sendero. Este
rastro no corresponde a un hombre que se apoya en un bastón.—Disculpe, profesor, ¿que sería entonces el pequeño orificio que se
repite junto a las pisadas?
—Sí es un bastón, pero el hombre que lo maneja no está
apoyándose en él.
—¿Usted lo dice porque el orificio no parece muy profundo? Lo
pensé, pero he notado que la tierra está muy seca y dura, y esa
podría ser la explicación.
—Esa no es la explicación. La explicación es que el hombre está
paseando
¿Cómo lo sabe el profesor Sisley?
viernes, 4 de octubre de 2013
Acertijos
He aquí 2 pequeños acerijos!!
1ero
Un criminal norteamericano fue al cine con su mujer, a ver una película de tiros.
Aprovechando una secuencia donde las descargas eran continuas, asesinó a su mujer de un disparo en la cabeza. A continuación salió del cine con el cadáver de su mujer, sin que nadie hiciera nada por detenerlo. ¿cómo se las arregló el asesino?
2do
Escena: un hombre muerto cuelga de una soga alrededor de su cuello.Cuando llega el detective los oficiales le informan que el hombre fallesido se habia encerrado con llave por dentro sin posibilidad de que nadie pudiera entrar, y la puerta (único acceso a la habitacion) no habia sido forzada ni nada. Todo indicaba un suicidio pero...En el lugar del hecho estaba solo una soga colgada de un gancho en el techo, y el nudo que finalizo con la vida del difunto y resto del cuarto vacío nada mas. Como se suicido sin tener nada de donde pararse?
1ero
Un criminal norteamericano fue al cine con su mujer, a ver una película de tiros.
Aprovechando una secuencia donde las descargas eran continuas, asesinó a su mujer de un disparo en la cabeza. A continuación salió del cine con el cadáver de su mujer, sin que nadie hiciera nada por detenerlo. ¿cómo se las arregló el asesino?
2do
Escena: un hombre muerto cuelga de una soga alrededor de su cuello.Cuando llega el detective los oficiales le informan que el hombre fallesido se habia encerrado con llave por dentro sin posibilidad de que nadie pudiera entrar, y la puerta (único acceso a la habitacion) no habia sido forzada ni nada. Todo indicaba un suicidio pero...En el lugar del hecho estaba solo una soga colgada de un gancho en el techo, y el nudo que finalizo con la vida del difunto y resto del cuarto vacío nada mas. Como se suicido sin tener nada de donde pararse?
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